Amalia Solórzano de Cárdenas será siempre una figura emblemática, testigo y protagonista de un periodo fundamental de la historia de México, fue una gran mujer en la vida nacional, no sólo brilló como compañera de un gran presidente, sino también lo hizo por si misma;  por el apoyo a los ideales sociales de México y por su ayuda al exilio de otros países. Doña Amalia personificó la crónica nacional de buena parte de la política mexicana del siglo XX, se convirtió en guardián de los ideales de su esposo, se identificó con ellos y trabajó para mantenerlos hasta los últimos días de su vida