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"Perspectivas y alternativas del sector energético Méxicano"
Conferencia impartida por el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas en el ITAM
15 de abril 2008
   

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Conferencias y Documentos

 

"Perspectivas y alternativas del sector energético mexicano"
Transcripción de la conferencia impartida por el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas en el ITAM

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Cuauhtémoc Cárdenas
15 de abril de 2008

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Muchas gracias, quiero agradecer en primer lugar a todos Uds. al ITAM la invitación para platicar esta tarde con Uds. sobre la política petrolera. Sólo una pequeña adición al currículo, renuncié en noviembre del 2006 también a la coordinación de las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución… simplemente para completar el currículo.

Existe ya, desde hace algún tiempo, un consenso amplio en muy distintos sectores de la sociedad, de que es necesario un cambio en la actual política petrolera, de esto se ha venido hablando ya desde hace meses y desde hace meses también se venía anunciando que habría alguna propuesta por parte del gobierno respecto a los cambios que debieran darse en la política petrolera, esto fue durante varios meses y, hace apenas unas, quizá unas tres semanas, que la Secretaría de Energía presentó un diagnóstico sobre la industria  petrolera del país y en particular sobre Petróleos Mexicanos.  Diagnóstico que presenta en términos generales la situación de la industria petrolera, y ahí lo deja… esto es, no termina en propuestas, no termina en qué es lo debe hacerse o no debe hacerse, sino simplemente presenta un panorama, una visión de lo que es la industria petrolera. Y hasta hace unos cuantos días, el 8 de abril, la semana pasada, el Ejecutivo hizo llegar al Senado de la República cinco iniciativas que tiene que ver cambios en el manejo de las áreas de la industria petrolera, que hasta ahora han estado reservadas de manera exclusiva al Estado mexicano, y también cambios en cuanto a la estructura y a las formas de operación de Petróleos Mexicanos.

No se ha dado, a final de cuentas, un debate serio, importante, sobre cuál debiera ser una nueva política petrolera. Yo sigo pensando, como hace tiempo, que este es un debate indispensable, que permitiera tener una visión completa y un planteamiento integral de cuál debiera ser el rumbo que siguiera la industria energética del país; que debiera hacerse en el caso particular de la petrolera, y de modo especial con Petróleos Mexicanos; cuáles son los principales problemas que enfrenta este sector, y por donde debieran de plantearse sus soluciones

Lo más deseable sería desde luego, a partir de las iniciativas que ha presentado el gobierno, que envió al Senado de la República, que hubiese también para este debate amplio, que creo es necesario se dé en el país, que hubiese también propuestas, iniciativas de las distintas fracciones de los partidos en el Congreso de la Unión y que pudiera haber también propuestas o ideas a este respecto de los centros de educación superior, de organizaciones de profesionales, de la gente que está directamente participando en distintas calidades en la industria petrolera

Demos primero una vista, una vista rápida, a que ha sido la industria petrolera en estos años, en estos últimos años. Les diría primero, que desde que se dio la Expropiación en 1938, la industria petrolera se orientó básicamente a satisfacer las demandas internas de productos petrolíferos, de combustibles, de gas, de materias primas para industria petroquímica. Y esto fue así hasta mediados o finales de la década de 1970, a partir de entonces es cuando se descubren, o se pone en explotación el yacimiento gigante de Cantarel, que los técnicos petroleros durante el sexenio 70- 76 lo habían detectado pero no quisieron, los técnicos mismos, los ingenieros de  Petróleos Mexicanos, no quisieron dar a conocer de este descubrimiento al gobierno, esto es, los técnicos en aquel momento no le tuvieron confianza al gobierno, y fue hasta que vino el cambio de gobierno en el 76 cuando ya hicieron del conocimiento de las autoridades la existencia de este depósito de Cantarel que inició su explotación hacia finales de los años 70.

Ha sido desde entonces la fuente principal de abastecimiento de petróleo y sin duda el yacimiento que más ha aportado tanto a la producción de petróleo como al sostenimiento, en los últimos años sobre todo, de las finanzas públicas, de los fondos fiscales del país.

Se produjo un cambio. A partir de que se empezó la explotación de Cantarel, pero sobre todo a partir 1982, cuando llegan a la cabeza del gobierno las tendencias neoliberales, se viene un cambio drástico en la política petrolera. En vez de mantenerla orientada a satisfacer básicamente la demanda interna, sin exportar petróleo crudo, esto es, no había exportación de petróleo crudo, había algunos intercambios de combustibles en la zona fronteriza y más por razones logísticas que por necesidades de exportación, y lo único que se empezó a exportar a partir de finales de los años 60 fueron productos petroquímicos, o sea, la industria estaba orientada fundamentalmente a satisfacer las necesidades internas y a la exportación de petroquímicos, pero a principios de la década del 80, del 82 en adelante, viene un cambio drástico de la industria petrolera.

Se abandona el crecimiento integrado de la industria, no se atiende ya el crecimiento o el aumento de capacidades de refinación, por ejemplo para satisfacer las necesidades de combustible, se reduce drásticamente la inversión en la industria petroquímica, entra en abandono en muchos aspectos esta industria y se orienta a Petróleos Mexicanos a producir petróleo crudo para la exportación y se convierte esta exportación de petróleo crudo en la fuente principal de los recursos fiscales del Estado.

A la fecha, los recursos fiscales del Estado reciben de la exportación del petróleo crudo casi el 40% del total.

Esto trajo también como consecuencia el abandono de las actividades de investigación y de desarrollo tecnológico, principalmente a partir de reducirle y prácticamente negarle recursos al Instituto Mexicano del Petróleo.

Otra consecuencia que ha traído esta política de orientar prácticamente todo el esfuerzo petrolero a la producción y exportación de crudo ha sido un abandono, un descuido a todas las tareas de mantenimiento de las instalaciones petroleras, de los ductos, de las refinerías, en fin de todas las instalaciones y esto ha provocado una obsolescencia acelerada de estas instalaciones, y esto es una de las causas por las que frecuentemente vemos que hay accidentes en distintas partes o en distintos puntos de la industria petrolera.

Respecto a las iniciativas que recientemente presentó o envió el presidente de la República al Senado de la República:

 Son cinco:
Una para las reformas, modificaciones a la ley reglamentaria del Art. 27 constitucional en el ramo del petróleo.
Una segunda es un cambio, una nueva Ley Orgánica para Petróleos Mexicanos.
Una tercera es para la creación  la Comisión del Petróleo.
Una cuarta es un a reforma a la ley de la Comisión reguladora de energía.
Y la quinta son reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública.

Estas dos últimas, la de la comisión reguladora de energía y la de la administración pública, en realidad corresponden a adecuaciones en el caso de llegarse aprobar las otras tres iniciativas. No tendrían mayor relevancia o no tendrían ninguna modificación si las otras tres iniciativas no se modifican, de acuerdo a los términos en que han sido enviados por el presidente de la República al Senado.

Y en este caso la más importante sin duda es la primera a la que yo me refería, la que tiene que ver con modificaciones a la ley reglamentaria del 27 constitucional en materia de petróleo, donde se plantean reformas de fondo respecto a la participación de inversión privada en áreas de la industria  petrolera, que hasta ahora han estado reservadas de manera exclusiva a la acción del Estado mexicano.

En la iniciativa de ley para crear la Comisión del Petróleo se está proponiendo la creación de un organismo que brinde apoyo técnico a la Secretaría de Energía de manera exclusiva para la determinación de la plataforma de producción. Esto es, cuánto debe extraerse anualmente de petróleo y de gas, y también para que dé apoyo técnico a la Secretaría, respecto al ritmo de reposición de reservas, esto es, cómo y cuánto debe explorarse para tener una reserva suficiente para cubrir las demandas de producción en un número determinado de años.

En esta iniciativa se da también como función de esta comisión, el proponer a la Secretaría de Energía los lineamientos para un mejor aprovechamiento de los recursos petroleros. A mi juicio, esta es una función limitada de carácter consultivo que se da a esta comisión, que bien podría cumplirse o por alguna área del propio Petróleos Mexicanos o, en lo que hace a investigación y sugerencias o recomendaciones de procedimientos técnicos, dejar esta función al Instituto Mexicano del Petróleo.

Yo considero que lo que haría falta, en vez de esta Comisión del Petróleo, sería un organismo sectorial de planeación, que tuviera como función principal la elaboración de planes de desarrollo de la industria energética, no sólo petrolera, de corto o mediano y largo plazos para los distintos organismos públicos del sector, incluyendo en este caso a los institutos de investigación, tanto investigaciones del petróleo como de investigaciones eléctricas y para los diferentes tipos de energía que deben de empezarse a desarrollar con más intensidad, con más importancia en el país y no sólo aquellos que tengan que ver con el petróleo o con la electricidad producida en sus formas o procedimientos tradicionales.

Creo que esta comisión debiera por otro lado, promover la incorporación de innovaciones técnicas al aparato productivo del país y también llevar a cabo la prospección de nuevos mercados para la industria nacional; mercados internos y mercados en el exterior.

 Esta sería lo que yo considero debería de ser la Comisión del Petróleo o una comisión de planeación del sector energético.

El caso de la nueva ley, que se propone como Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos, considero que es una propuesta importante, tiene que ver con la estructura y las funciones de PEMEX, por ejemplo, actualmente el Consejo de Administración, voy a dar algunos detalles de lo que plantea esta ley.  El actual Consejo de Administración está integrado por seis representantes del Ejecutivo y cinco representantes del Sindicato.

Yo creo que una primera modificación que debiera hacerse en este caso, es que los primeros no debieran ser representantes del Ejecutivo, sino representantes del Estado, con objeto de incluir en este caso representantes del Congreso de la Unión.

Y en la iniciativa que se presenta, además de los que ya forman parte del consejo de administración, se propone también agregar a cuatro consejeros que llama profesionales, cuatro consejeros profesionales, designados por el ejecutivo, dos, lo establece la iniciativa, de tiempo completo, a los que se establece una prohibición expresa para desempeñar cualquier otro tipo de trabajo, y dos de tiempo parcial. Yo aquí si me declaro que no entiendo porque dos y dos, yo creo que en todo caso, la única explicación que yo encontraría es que quién va a designarlos ya tiene, aunque no lo haya expresado, ya tiene los nombres de las personas que quiere designar y por eso tiene unos de tiempo completo y otros de tiempo parcial.

Yo creo que en todo caso si se pretende reforzar técnica, profesionalmente, un consejo de administración con quienes tengan conocimientos específicos de economía, de la propia industria petrolera, de finanzas, etc. debieran ser en todo caso, consejeros de tiempo completo y propuestos por el Ejecutivo pero aprobados por el Senado de la República. Creo que esto sería un paso importante. Y debiera también preverse la intervención de la Auditoria Superior de la Federación con lo cual se vincularía al Congreso a través de la Cámara de Diputados con las funciones de auditoria que se hicieran a Petróleos Mexicanos

La parte más importante de esta iniciativa de nueva Ley Orgánica de PEMEX es que le concede autonomía presupuestal, un punto en el que casi todos los que han expresado alguna opinión en torno la industria petrolera y a PEMEX están o estamos de acuerdo.

Esto quiere decir que el presupuesto de Petróleos Mexicanos no tendría que ser autorizado por la Secretaría de Hacienda. Y este, como digo, es el cambio más importante porque permitiría a PEMEX operar como una entidad productiva, como una empresa más en el país y en función de objetivos de desarrollo de la industria petrolera y no como ha venido sucediendo desde el 82, para ser una fuente de recursos fiscales del Estado.

Esta autonomía presupuestal no sólo permitiría más agilidad en las operaciones de PEMEX sino que, yo diría, obligaría a que el organismo, a partir de un plan de trabajo, de un plan de desarrollo, de un plan de negocios, pudiese operar en función de objetivos específicos de la industria petrolera, pero desvinculándose de la necesidad de que fuera la contribución principal que tiene los recursos fiscales del Estado y podría por lo tanto, pues ya, superar esta cancelación que se ha hecho a Petróleos de sus posibilidades de expansión y de modernización

Esta iniciativa autorizaría a PEMEX a contratar deuda directamente también sin la intervención de la Secretaría de Hacienda, pero me parece que en esto estaría faltando un paso que considero muy importante, que sería —y de esto no se hace ninguna consideración en la ley y no se hace ni en los transitorios, ni en la propia exposición de motivos, a través de la cual el Ejecutivo presenta esta ley al Senado, no se dice nada absolutamente respecto lo que yo considero sería una necesidad—, que es liberar a Petróleos Mexicanos de una deuda que tiene contraída en un esquema de PIDIREGAS, esto es un esquema de deuda diferida que no se asienta en los registros de deuda pública del Estado, pero que a final de cuentas constituye una deuda del Estado, que es una deuda de la cual el Estado mexicano está constituido en aval, y, por lo tanto, creo que dado que PEMEX a se le obligó a optar por este esquema, porque de otro modo hubiera contado con recursos para lo poco que lo han dejado hacer en estos años, que esta deuda debería ser absorbida por la Secretaría de Hacienda, lo que dejaría a PEMEX en una posición mucho más sana desde el punto de vista financiero para operar con mayor autonomía

Esta ley establece también el que PEMEX pueda disponer de los excedentes de sus ingresos propios, así dice la ley. En una primera etapa, 10% de este excedente o hasta 5 mil millones de pesos y así lo va haciendo en varias etapas, hasta llegar a una última etapa en donde podría disponer del 100 % de sus excedentes o hasta 15 mil millones de pesos. Ahora, aquí hay una pequeña confusión, porque la ley habla de excedentes de ingresos propios, en cuyo caso tendría que hacer PEMEX anualmente una estimación de cuáles irían a ser esos ingresos propios, porque esta sería la base para establecer el excedente o si se trata, repito esto no lo aclara la ley, de lo que hemos estado conociendo recientemente o en estos años, como el excedente petrolero, esto es, el que se establece entre la diferencia entre los precios de venta del petróleo crudo estimado en el presupuesto federal y el precio efectivo de venta del petróleo crudo

Esta es una cuestión muy importante porque el excedente petrolero que se ha generado en estos años entre el precio estimado en el presupuesto federal y el precio de venta ha sido, en los últimos 5 o 6 años, ha variado, entre 10 mil y 18 mil millones de dólares y si esto es lo que está considerándose como excedente, de acuerdo a esta iniciativa de reforma o de cambio de la ley orgánica de la administración pública, si nos fuéramos a los máximos o a los mínimos y al máximos, pues se le estaría dejando a PEMEX únicamente entre el entre el 5 y el 10% de este excedente real, si fuera este llamado excedente petrolero. Lo cual resultaría totalmente insuficiente en cuanto a la disponibilidad de recursos a lo que me voy a referir más adelante.

Se faculta también al Consejo de Administración en este caso —y esta es también una reforma que sería positiva— a establecer las normas respecto a contratos de obra pública, servicios, adquisiciones, porque esto liberaría a PEMEX de trabas burocráticas que en muchos casos han frenado la posibilidad de hacer mejor las cosas e incluso de obtener precios más bajos en las contrataciones y en las actividades de Petróleos Mexicanos.

Esta iniciativa propone la emisión de unos bonos ciudadanos —bonos que serían en principio de 100 pesos, y que se haría una primera emisión hasta por 15 mil millones de pesos—, pero tiene una cuestión que a mi me parece que contradice las disposiciones legales: estos bonos ciudadanos, según el artículo 41 de esta iniciativa de Ley, serían títulos de crédito que otorgaran a sus tenedores una contraprestación vinculada al desempeño de PEMEX, esto es, a si tiene utilidades o no tiene utilidades, lo que haría que estos bonos estuvieran sujetos a un riesgo. Y la Constitución y las leyes son expresas en que en materia de petróleo no caben los riesgos y no caben ni los contratos, ni los compromisos en función de riesgos o de pago con producto en el caso, repito, del petróleo y sus derivados.

Hay otra cuestión, que me parece también que contraviene la ley en esta iniciativa de Ley Orgánica, que establece la posibilidad de que PEMEX celebre con contratistas de obra contratos sujetos al buen desempeño y generación de resultados, esto es, contratos en los que se establezca un premio, o que no se pague el trabajo realizado si no se obtienen los resultados esperados o si no es exitoso o no es exitoso en un trabajo, en un contrato.

El hacerlo así, daría yo un ejemplo: si a un contratista se le encomienda o se contrata para perforar un pozo para obtener petróleo y obtiene petróleo, se le pagaría el costo de lo realizado más un premio, y si no obtiene petróleo, no se le pagaría el trabajo realizado. Y esto sería equivalente a los llamados contratos de riesgo que están expresamente prohibidos, esto es, está prohibido contratar con base en los resultados o rendimientos que pudiera tenerse de productos de la industria petrolera. Entonces me parece que esta parte de la iniciativa de la Ley Orgánica sería contradictoria con lo que establece la ley.

Y respecto a la Ley Reglamentaria del artículo 27, en el ramo del petróleo, que es sin duda la iniciativa más importante, porque según resuelva el Congreso, si aprueba lo que ahí se establece, o no lo aprueba, pues esto va a trascender, no sólo para la industria petrolera, sino yo diría que también para las capacidades de desarrollo independiente del país. En esta iniciativa, en realidad, reside el cambio de fondo que está planteando el Ejecutivo respecto al marco regulatorio y las funciones a cargo del Estado en la industria petrolera y tiene que ver también con el rumbo que pueda seguir la industria petrolera y con quiénes vayan a ser los receptores de los beneficios de esta industria en el futuro.

A este respecto les doy un primer antecedente: la primera Ley Reglamentaria del 27 se expidió poco después de la expropiación, esto es en noviembre de 1940, y señalaba que la industria petrolera, definía a la industria petrolera, o sea a aquellas áreas de las que se haría cargo de manera exclusiva el Estado y decía textualmente que: “La industria petrolera comprendía el descubrimiento, la captación, la conducción por oleoducto y la refinación de petróleo.” La industria se fue modernizando y desarrollando y también se fue modernizando y cambiando el lenguaje especializado y en las reformas que se han hecho a lo largo del tiempo —de 1940 a la fecha, la última reforma es de noviembre del 2006—, se consideró que las actividades consignadas en 1940, redactadas o planteadas estas actividades con otras palabras, son las mismas que estaban previstas en la ley de 1940. Así, lo que está hoy definido como industria petrolera es:
1.- La exploración, explotación, la refinación, el transporte, el almacenamiento, la distribución y las ventas de primera mano de petróleo y de los productos que se obtengan de su refinación.
2.- La exploración, explotación, la elaboración y las ventas de primera mano de gas, así como el transporte y almacenamiento indispensables y necesarios para interconectar su explotación y elaboración. Y
3.- La elaboración, transporte, almacenamiento y distribución y las ventas de primera mano de aquellos derivados del petróleo y del gas, que sean susceptibles de servir como materias primas, industriales básicas y que constituyan petroquímicos básicos.

La iniciativa de Ley introduce un cambio en estas definiciones, excluye de la definición de industria petrolera, o sea la que debe estar a cargo exclusivamente del Estado, el transporte y almacenamiento del gas, indispensables y necesarios para interconectar su explotación y elaboración.

Esto es, permite inversión privada en aquellos ductos, en aquel transporte y almacenamiento, que conecta los pozos dónde se obtiene el gas con su almacenamiento o con las industrias donde el gas va a ser aprovechado, trátese de industria eléctrica, para generar electricidad, trátese de industria petroquímica donde el gas es una materia prima de carácter principal. Esto es, esta conexión entre el pozo y donde se va a utilizar el gas, permitiría, de aprobarse esta ley, que pasara, que dejara de ser una actividad manejada de manera exclusiva por el Estado.

Y también excluye, esta iniciativa, la distribución y venta de primera mano de los derivados del petróleo y gas que sean materias primas para la industria petroquímica. En la propuesta de nueva ley, en su artículo, nuevo artículo 4°, establece que “Petróleos Mexicanos, sus organismos subsidiarios y los sectores social y privado, previo permiso, podrán realizar las actividades de transporte, almacenamiento y distribución de gas, de los productos que se obtengan de la refinación del petróleo y de petroquímicos básicos”. Y sigue diciendo este artículo “Petróleos Mexicanos y sus organismos subsidiarios podrán contratar con terceros los servicios de refinación de petróleo”. Y todavía en un párrafo siguiente consigna que “quienes pretendan realizar o prestar servicios de transporte y almacenamiento de gas para interconectar su explotación con su elaboración; el transporte, almacenamiento y distribución de gas, de los productos que se obtengan de la refinación del petróleo y de petroquímicos básicos y los servicios de refinación de petróleo, podrán construir, operar y ser propietarios de ductos, instalaciones y equipos.”

Esto es abre, abre de manera franca estas actividades de transporte, almacenamiento, refinación, o sea la producción de combustibles, a la inversión privada, con lo cual, por una parte se estaría dando una desintegración de cadenas productivas en la industria, que ya de por sí han estado, yo diría que intencionadamente, erosionadas al reducírseles o restringirse sus capacidades de inversión, se produciría el desplazamiento de Petróleos Mexicanos de esas actividades y su sustitución por intereses privados, que serían los usufructuarios de los mercados y se dejaría a Petróleos, ya casi de manera exclusiva como productor de petróleo, de petróleo crudo y casi sería este el único ingreso que tendría la industria estatal.

Hasta ahora, yo debo decirlo, al menos yo no lo he visto, no conozco ningún argumento sólido que justificara la cesión de estos mercados cautivos y de dónde se obtienen utilidades importantes de combustibles a la inversión privada. Las refinerías, por ejemplo, son, las refinerías que opera Petróleos Mexicanos, por la división de subsidiarias que tiene, que maneja una empresa que se llama PEMEX Refinación, son el cliente más importante que tiene mismo Petróleos Mexicanos en su área de producción y tiene Refinación vendido el cien por ciento de su producción. Si no son más eficientes las refinerías existentes, se debe a que no se ha invertido en su modernización y si no se cubre el mercado de combustibles, si no se satisface la demanda, se debe a que desde finales de los años setenta no se construye una sola refinería en el país.

En el caso de los ductos, de permitirse la propiedad privada de las redes, se estaría desintegrando un sistema que, yo considero, debe funcionar cada vez más integrado, para ser también cada vez más eficiente. Se perdería el control de un sistema de transporte que constituye, junto con el almacenamiento, un verdadero sistema circulatorio vital, de arterias y venas energéticas del país.

Ahora, por otro lado, de llegarse a aprobar estos textos, en los términos en que han sido presentados, se estaría haciendo una violación expresa de la Constitución, que se ha dicho y se ha repetido por todos los funcionarios del Estado de que no habrá ningún cambio constitucional. El artículo 27 establece muy claramente que en materia de petróleo, el Estado no otorgará ni contratos ni concesiones y lo que está planteando esta iniciativa de Ley, esto es una ley secundaria, que es en este caso inferior a la Constitución, es celebrar contratos de maquila para la refinación y otorgar permisos para el “transporte en ductos, almacenamiento y distribución de hidrocarburos y materias primas petroquímicas”, lo que no es sino un subterfugio, una forma distinta, para no llamar contrato a un contrato de maquila, o no llamar concesión a un permiso para el transporte por ductos y la posesión o la propiedad de ductos y tanques o sistemas de almacenamiento.

Creo que sería muy grave que se diera una violación a la Constitución a través de aprobar una ley secundaria y me parece que algo que debemos buscar en el país es que prevalezca, efectivamente, un Estado de Derecho. Hasta aquí dejaría yo el comentario sobre las iniciativas que ha mandado el ejecutivo.

En el diagnóstico que presentó la Secretaría de Energía, este diagnóstico está enmarcado en dos ideas. A parte de que dice que se cuenta con tales reservas y se tiene tal capacidad de refinación, etcétera, se dice que Petróleos Mexicanos carece de recursos para llevar a cabo su modernización y su expansión y que Petróleos Mexicanos no cuenta con las tecnologías necesarias, sobre todo en el caso de la exploración y explotación que debe hacerse en los yacimientos situado en aguas profundas o ultra profundas, cuya explotación, dice el diagnóstico, debiera de empezarse ya de inmediato, porque estamos ante la perspectiva de la declinación más acelerada de los yacimientos que actualmente se están explotando y se corre el riesgo de quedarse sin los suministros necesarios a partir del 2021.

En este documento de diagnóstico, no se presentan propuestas de política y no se hace ninguna mención, y me parece que esto es muy grave, del monto de recursos necesarios para la industria, pues en un plazo corto, medio y largo, esto es, en el año entrante, en cinco años, diez o veinte años, dato indispensable, me parece a mi, para determinar no sólo qué debe hacerse, sino lo qué puede hacerse y quién puede hacerlo en la industria del petróleo en los años venideros.

Hasta aquí me he referido principalmente al marco regulatorio y de ahora en adelante voy a referirme más bien a lo que puede ser una política petrolera distinta a la actual.

Empezaré por decirles que las reservas con las que se cuenta de petróleo, las reservas que están calificadas como tales, serían unos 44,500 millones de barriles de petróleo crudo o de gas, transformado en forma equivalente, de los cuales el 33 por ciento corresponde a reservas probadas, esto es, reservas que ya se conoce claramente su existencia, que se conoce la configuración de los yacimientos y se conoce, y se están de hecho explotando, estas son las reservas que se están explotando y de acuerdo a los ritmos d extracción que se tienen, durarían para unos nueve años.  Aparte existen las reservas probables que sería otro tanto, otro 33, 34 por ciento, que están cercanas a estas áreas ya en explotación y sus volúmenes han sido estimados por métodos geológicos y geofísicos, a partir del conocimiento de las zonas inmediatas dónde se han estado haciendo ya perforaciones. Y finalmente están las reservas posibles, que es otra tercera parte, que están detectadas por procedimientos también geológicos y geofísicos pero están en zonas un poco más distantes de las que están actualmente en aprovechamiento. Además de estas reservas, se cuenta con los llamados recursos prospectivos, o sea, los que todavía no se descubren pero se presume que existen y que pueden ser recuperados. Estos recursos serían casi la mitad de lo que tenemos de reservas, 24,300 millones de barriles, en recursos prospectivos no descubiertos en tierra o en aguas someras, esto es en aguas de poca profundidad. 9,200 millones de barriles más en profundidades, que serían los de aguas profundas, en profundidades de 500 a 1,500 metros. Y luego estarían los de aguas ultra profundas, un poco más de 20,000 millones de barriles, a profundidades mayores de los 1,500 metros.

Aquí la información, o yo podría llamarle desinformación, oficial ha venido haciendo énfasis en que es indispensable ya, llegar a la exploración y explotación de los yacimientos situados en profundidades superiores a los 3,000 metros en las aguas ultra profundas del Golfo de México. Vamos un poco para atrás a ver cómo se han comportado estas reservas. En 2004 se alcanzó el máximo de producción, tres millones 400 mil barriles diarios y es ahí, cuando se alcanza el máximo y empieza también la declinación. A principios de este año se informó que el yacimiento más importante, que es Cantarel, había reducido su producción en cerca de 200,000 barriles diarios y se espera que los campos que están actualmente en explotación, de los cuales repito Cantarel es el más importante, van a reducir lo que están aportando actualmente, en 800,000 barriles para 2012, en un millón y medio de barriles para 2018 y en un millón 800,000 barriles para el 2021. Para mantener la plataforma de producción en unos tres millones de barriles, que es lo que se tiene actualmente, se estima que, el gobierno estima que debe trabajarse en la exploración y explotación de recursos prospectivos en las cuencas del sureste, que serían tierra y aguas someras, en campos abandonados, campos que fueron explotados anteriormente y que por las tecnologías que se utilizaron en aquellas épocas, no se extrajo petróleo que ahora, con nuevas tecnologías puede obtenerse, desarrollar una zona en el estado de Veracruz, que es el Paleocanal de Chicontepec, dónde se estima una reserva importante y finalmente la explotación y desarrollo de aguas profundas en el Golfo de México.
Se espera que haciendo trabajos de todas estas áreas, puedan obtenerse unos 700,000 barriles diarios hacia el 2021 y que esto podría suplir la caída, la declinación de producción que se tiene actualmente.
Ahora, aquí el gobierno al definir la política petrolera tendría que respondernos a varias preguntas, esto es, ¿dónde empezar, con las aguas someras, en tierra, en las aguas muy profundas? Si vemos la propaganda oficial, uno pensaría que habría que empezar ya a explotar las aguas ultra profundas. Pero lo cierto es que no tenemos respuestas y no está definida, al menos no públicamente, cuál debe ser en este caso la política petrolera, ¿si primero convertir reservas probables y posibles en probadas o realizar los estudios necesarios para convertir recursos prospectivos en reservas y en los casos de los prospectivos, trabajar en aguas someras, trabajar en aguas profundas o en ultra profundas, en qué proporción? A todo esto nos tendría que dar una respuesta el gobierno  para establecer prioridades a corto, mediano y largo plazos y saber cómo se va a desarrollar, en este caso, la industria petrolera.

Un criterio que considero debiera de privar en el manejo de reservas, es el de prolongar su vida y por lo tanto ir buscando cómo disminuir, hasta lograr la eliminación de la exportación de petróleo crudo y transformar, transformar el petróleo industrialmente en el país en refinados y en petroquímicos. Esto nos permitiría, sin duda, impactar en economías regionales, nos permitiría integrar mejor nuestro industria petrolera, nos permitiría generar empleos en el país y no estar, simplemente exportando una materia prima a la que se la agrega valor con muy diversos procesos, fuera de nuestras fronteras. Y otra forma también para cuidar nuestras reservas, sería fomentar el uso de otros tipos de energía y de otros tipos de combustibles que no tuvieran como origen los hidrocarburos.

Los objetivos, los objetivos de una nueva política petrolera debieran ser volver a dar a la industria petrolera, y a PEMEX en particular, el papel de motor principal del crecimiento económico y de la industrialización del país. Motor también de la capitalización, o sea la formación de capital nacional, abastecedor de energéticos baratos para la economía nacional, contribuyente importante para tener una balanza de pagos sana, por eso es muy urgente sustituir importaciones —y me voy a referir a esto un poco más adelante— y hacer de PEMEX un ente productivo de alcances mundiales.

Las primeras medidas urgentes a tomar, tendrían que ser conceder efectivamente la autonomía presupuestal a PEMEX, como está planteándose en los términos de la nueva Ley Orgánica, con las salvedades que ya he hecho; habría que dar un tratamiento a PEMEX igual al que tiene cualquier otra empresa productiva en el país, el que el gobierno federal, como ya dije,  asumiera la deuda que PEMEX tiene en PIDIRIEGAS, esta deuda diferida, en autorizar recursos para invertir en la modernización, integración y expansión productiva de Petróleos Mexicanos y del conjunto de la industria petrolera y, aquí les diría yo que es falso, desde mi punto de vista, que PEMEX carezca de recursos para llevar a cabo las actividades que requiere. Yo creo que genera recursos más que suficientes para atender tanto su modernización como su expansión. ¿De dónde tendrían que proceder los recursos de PEMEX y cómo podría sustituirse el recurso que ahora se va, el 40 por ciento que se aporta como fondos fiscales al Estado? Primero diría yo, de una política petrolera que estuviera relacionada también con una efectiva, una efectiva reforma fiscal, una efectiva reforma hacendaria que se ha quedado, pues, a medias, o sólo en sus primeros pasos.

Tendría, por otro lado, que fomentarse, que ponerse en práctica una política de crecimiento económico, esto es, superar el estancamiento en que hemos vivido ya un cuarto de siglo y esto generaría sin duda más recursos fiscales para el Estado. Y de manera muy concreta, yo considero que habría que dejar el excedente petrolero a PEMEX, esto es, estos 10 mil o 18 mil millones de pesos que se han venido generando en los últimos años, dejárselos efectivamente a Petróleos Mexicanos para que atienda sus necesidades de modernización y expansión.

Por otro lado, descongelar fondos que la Secretaría de Hacienda tiene retenidos a Petróleos Mexicanos, como exigencia para mantener un superávit primario. Esto corresponde, a finales del 2007, a 322,000 millones de pesos, en la actualidad deben ya de ser más de 400,000 millones de pesos. Si a PEMEX se le tratara como a cualquier empresa productiva, en 2007 hubiera tenido un ingreso adicional de 640,000 millones de pesos, no perdón de 300 veintitantos mil millones de pesos, porque a PEMEX en su área de producción se le aplica un impuesto de 74 por ciento respecto al precio de venta del petróleo crudo. Si se hubiera reducido, como se trata a otras áreas de mismo Petróleos Mexicanos, como la de refinación, la de petroquímica o la de gas, aplicándole un impuesto sólo del 30 por ciento, PEMEX hubiera dispuesto de estos 300 cincuentaitantos mil millones de pesos más, sólo en el 2007.

Yo creo que en estas fuentes, en el uso de excedentes, en la liberación del superávit primario, en dar un tratamiento a PEMEX como a cualquier otra entidad productiva y en seguir la reforma hacendaria que despetrolice en cierto modo los recursos fiscales, se tendrían fondos más que suficientes para que Petróleos Mexicanos pudiera modernizarse y pudiera ampliarse, pues en todo las posibilidades que tiene de poder ampliar cadenas productivas, de participar en mercados internacionales, etcétera.

Petróleos requiere invertir en un mejor mantenimiento de sus instalaciones, en la exploración para convertir reservas probables y posibles, en probadas y en empezar a convertir recursos prospectivos en reservas. Debe terminarse lo que se llama la reconfiguración de refinerías, o sea la modernización de las existentes de Minatitlán, Tula, Salina Cruz y Salamanca y hace falta construir dos o tres nuevas, que tuvieran una capacidad de cuatro a 600,000 barriles diarios, sustituyendo así las importaciones actuales que, sólo en 2007 ascendieron, a cerca de 360,000 barriles diarios, más de 20,000 millones de litros en el año y casi 16,000 millones de dólares, que es el 38 por ciento de las exportaciones de crudo. Una refinería, en este momento, debe tener un costo entre 5,000 y 8,000 millones de dólares; harían falta unas dos de manera urgente, habría que pensar que tienen un tiempo de construcción de unos cuatro o cinco años, esto es, para construir una refinería, habría necesidad de gastar como unos 1,500 millones de dólares al año, durante cinco años, que son cantidades más que accesibles para un organismo como Petróleos Mexicanos, aun con los recursos que se le dejan actualmente y sin incrementarlos de las fuentes a las que yo he hecho referencia.

Por otra parte, Petróleos tendría que invertir también en la recuperación del gas que se está perdiendo principalmente en los campos del Golfo de México, que equivalen al 20 por ciento del consumo nacional, que es también equivalente a la importación que actualmente se está haciendo de gas natural.

Habría que ir a la modernización y extensión de la red de ductos; sólo en 2006, el sistema de oleoductos registró 14 fugas y se detectaron 70 tomas clandestinas y en la red de poliductos, esto es, dónde se transportan gasolinas y otros líquidos, se presentaron 44 fugas y se detectaron 134 tomas clandestinas.

Una medida urgente, que entiendo tiene un costo como de 1,000 millones de dólares, sería digitalizar el control de los flujos de la red de oleoductos y  poliductos, lo que ya existe para el caso del gas. En el caso del gas, desde una oficina central aquí en la Ciudad de México, un cuarto de control, se pueden abrir y cerrar válvulas de la red de ductos de gas, en cualquier parte de la República, en la frontera norte o en el sureste, se puede conocer cuáles son los volúmenes de gas que están fluyendo y esto no sucede en el caso de los líquidos, no sucede en el caso de las gasolinas. Esta sería una forma de controlar las fugas, las tomas clandestinas, sería una forma de impedir que estuvieran ordeñando los ductos, cometiendo con ello un grave delito y generando un alto costo para Petróleos Mexicanos y seguramente establecer este sistema digitalizado permitiría en muy poco tiempo recuperar el gasto que se hubiera hecho.

Hace falta modernizar quince terminales marítimas, diez centros de almacenamiento. Actualmente tenemos una fuerte deficiencia en almacenamiento, la capacidad del país de almacenamiento es de tres días en gasolina Magna, siete en gasolina Premium y siete días en diesel; los países desarrollados tienen autonomías de almacenamiento del orden de las tres semanas. Hace falta modernizar los complejos petroquímicos y hace falta nueva inversión en la industria petroquímica. 

Esto es lo que estaría haciendo falta en la industria petrolera y el gobierno tendría que decirnos de qué recursos se puede disponer, de qué recursos se dispone,  cuáles serían las fuentes de financiamiento para dar cumplimiento a la satisfacción de estas necesidades y esto, pues podría permitir que se superara la incapacidad en la que se ha puesto a la industria petrolera en el país en estos últimos años.

En lo que hace a las aguas profundas, que es un tema que ha estado a la vista en estos últimos tiempos, yo considero que sí debe de iniciarse desde ahora la exploración en estas aguas, porque cualquier trabajo que se haga de exploración en estas zonas va a darnos, o va  a requerir entre ocho y diez años para que podamos obtener propiamente producción, primer barril de producción; nos tomaría obtenerlo unos ocho o diez años. Y yo considero que PEMEX cuenta con los recursos y con los activos necesarios en su caso para respaldar cualquier crédito que requieran proyectos para ir a las aguas profundas y que es posible además tener acceso a las tecnologías contratándolas, comprándolas, sin necesidad de ir a lo que se llama los contratos de riesgo.

Es necesario comenzar a explorar estos yacimientos por un lado para conocer realmente su potencialidad, para conocer su configuración y determinar las formas de explotarlo  y también habría que pensar que al mismo tiempo que se hacen estos trabajos en aguas profundas, pues habría que hacer muchas cosas en paralelo en la industria petrolera, a las que ya me he referido.

Quisiera yo comentarles también respecto a los yacimientos transfronterizos, estos podríamos ubicarlos en los recursos prospectivos, pero lo cierto es que no conocemos, hasta este momento, si efectivamente existen, es muy posible que sí, no conocemos, no están plenamente identificados y menos conocemos sus potencialidades y sus estructuras. Desde la parte mexicana no se ha explorado propiamente, se han hecho cuatro pozos, cuatro o cinco pozos, de los cuales uno resultó que podía producir alguna cantidad mediana de petróleo, los otros no. Y respecto a los transfronterizos concretamente, pues no sabemos si efectivamente existen, en esa calidad de yacimientos están en un lado y otro de la frontera, aunque parece que sí. Se desconoce también si al explotarlos fuera a darse esto que han llamado el efecto popote. Pero aquí hay una cuestión muy importante, tenemos con Estados Unidos una frontera submarina que se extiende por 2,900 kilómetros, esto es casi lo mismo que tenemos de frontera terrestre. En la parte Norteamericana ya existen centenares de pozos en explotación, la mayoría en aguas someras y poco profundas, que están aportando ya en Estados Unidos alrededor de un millón de barriles diarios. Hay una región que llaman el Cinturón Plegado Perdido en Estados Unidos, que hace frontera con México y ahí existen dos campos, uno que se llama Greatwhite, que está a nueve kilómetros de la frontera mexicana y otro Trident a seis kilómetros, que se prevé entren en producción el primero en 2010 y el segundo en 2014. Como parte de esta frontera submarina, existe una región que se llama de los Hoyos de Dona, son dos porciones en dónde no se había establecido la frontera, donde no se había definido por dónde pasaba la frontera. Ya se delimitó, pero se estableció que en esta zona de los Hoyos de Dona  no se haría ninguna perforación ni de exploración ni de explotación hasta el 16 de enero de 2011, ya estamos relativamente cerca y se desconoce, o al menos no se ha hecho público, qué es lo que piensa Estados Unidos respecto a estas zonas y más se desconoce si el gobierno mexicano ha siquiera pensado en estas zonas.

Hasta este momento, y este es un paso muy importante, no se ha dado ningún paso para establecer con Estados Unidos los términos en los qué deban explorarse los yacimientos transfronterizos para derivar de su aprovechamiento los beneficios que por derecho pudieran corresponder a nuestro país. Entonces, la urgencia real, la urgencia verdadera no es, desde mi punto de vista como les he dicho, llegar a este tesoro submarino que es supuesto nada más y que tanto nos ha anunciado la propaganda oficial, sino negociar cómo, de llegar a él, se van a generar beneficios para los mexicanos. Esto reclama urgentemente negociar tratados con Estados Unidos y eventualmente pensar en hacer tratados similares, porque seguramente podrán compartirse también yacimientos transfronterizos con Cuba, con Belice y con Guatemala.

Es necesario, pues, urgir al gobierno para que informe qué prevé hacer respecto a los yacimientos transfronterizos y en general respecto a todo lo que pueda haber en aguas profundas, para que México pueda derivar de su explotación, desde cualquier lado de la frontera que pudiera realizarse la explotación, los beneficios que por derecho le corresponden. Y sería necesario también que se presentaran, no sólo las propuestas de reformas legales, de reformas en el campo legislativo, del marco regulatorio de la industria petrolera, sino también un plan de desarrollo de la industria petrolera y de la industria energética en un sentido más amplio, especificando actividades, tiempos, recursos necesarios y respecto a estos cuáles podrían ser las fuentes, los orígenes de estos recursos, para que efectivamente el sector petrolero pudiera dar la contribución que su potencialidad sin duda le permitiría aportar al desarrollo económico y a la industrialización de nuestro país.
Hasta aquí, muchas gracias por su atención.

 

 



 

 
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