La posibilidad de que los ciudadanos mexicanos en
el extranjero puedan votar ha generado en México una gran
cantidad de discursos, particularmente ingeniosos, para objetarla.
La Constitución fue la primera barrera que se levantó
para tratar de explicar el porqué los mexicanos en el extranjero
estaban excluidos de tal derecho. Eso se resolvió en 1996.Después
se esgrimieron imposibilidades logísticas, que la autoridad
electoral esfumó con un estudio técnico difundido
en 1998.
También se ha señalado el riesgo de que la soberanía
nacional quede comprometida si votaran mexicanos expuestos a la
influencia de entidades extranjeras. Se ha puesto en duda la lealtad
de los migrantes a su patria. Se ha dicho que el voto en el extraterritorial
sería sumamente oneroso, que no es una prioridad, que, incluso,
sería peligroso para los migrantes indocumentados. |